ÁREA CARDIOMETABÓLICO

El aumento de la diabetes tipo 2 está relacionado con el incremento de la obesidad

La diabetes tipo 2 afecta a muchos de los órganos principales, como el corazón, los vasos sanguíneos, el sistema nervioso, los ojos y los riñones. Además, los factores que aumentan el riesgo de diabetes son factores de riesgo de otras enfermedades crónicas graves. Por eso, el control de la diabetes y los niveles de glucosa en la sangre pueden disminuir el riesgo de desarrollar este tipo comorbilidades.

Las comorbilidades de origen cardiovascular, como HTA y dislipemia, y la enfermedad renal son las más relevantes y las que están presentes en mayor proporción. Además son las que presentan mayor complejidad cuando se quiere conseguir un adecuado control.

Existe suficiente evidencia sobre la importancia de controlar la diabetes tipo 2 y sus comorbilidades.

Obesidad

Es inducida por la obesidad; entre el 80 y 95% de los diabéticos tipo 2 tienen sobrepeso u obesidad, y el aumento de la prevalencia de diabetes está en relación directa con el incremento de la obesidad.

La HTA y la dislipidemia también se asocian a la diabetes tipo 2. Las tres entidades condicionan el aumento en el riesgo de complicaciones crónicas, especialmente de enfermedad cardiovascular y renal. Prueba de ello es que el 75% de los diabéticos tipo 2 muere por causa cardiovascular.

Abordaje global

En el algoritmo de tratamiento de la diabetes tipo 2, recomendado por la Asociación Americana de Diabetes (ADA) y la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), se hace énfasis en que el tratamiento no debe ser solo de la hiperglucemia, sino también de los factores de riesgo cardiovascular, basándose en los resultados de los estudios STENO V STENO2, en los cuales se demuestra que el control de la dislipidemia y la HTA resultan incluso más beneficiosos que el control glucémico en la reducción de complicaciones y mortalidad por cualquier causa.

Autocuidado

Una parte importante de los pacientes no tiene conciencia de la importancia de un mejor control de los factores de riesgo asociados a su diabetes tipo 2. Aunque haya concienciación por parte de los pacientes, la constancia en mantener este control a lo largo es escasa. De todas formas, cada vez se conciencian más los pacientes de sus problemas de salud.

Para mejorar esta situación, la simplificación de los tratamientos puede ayudar. La dosis única diaria y la asociación de fármacos a dosis fijas mejora la adherencia.

El apoyo de las nuevas tecnologías ha demostrado mejorar la adherencia a estilos de vida saludables y al tratamiento farmacológico.

Educación del paciente

La educación del paciente es importante. Hay que motivarlos para que se impliquen en el manejo de su enfermedad. En algunos pacientes, también pesa el aspecto económico a la hora de no seguir correctamente la pauta terapéutica.

A la hora de elegir el antidiabético oral, lo primero que hay que hacer es adaptar los cuidados a las necesidades de cada paciente con diabetes tipo 2, lo que permitirá una mayor eficacia y seguridad del tratamiento propuesto.

Esto supone plantear objetivos de control de la glucemia realistas y seguros en cada paciente, adaptados a la edad, presencia de complicaciones, comorbilidades y duración de la enfermedad.

Elección de las pautas

La elección del fármaco antihiperglucemiante debe tener en cuenta aspectos como la seguridad, especialmente bajo riesgo de hipoglucemia e interacciones entre distintos fármacos.

La metformina se recomienda como fármaco de primera elección, y se puede combinar con otros antidiabéticos orales e incluso la insulina.

Como alternativa a las sulfunilurea, los inhibidores de la DPP4 podrían ser una opción, dado su perfil de seguridad. En caso de que el índice de masa corporal fuera superior a 35 kg/m2, la utilización de los agonistas del receptor de la GLP-1 podría ser una alternativa en el segundo o tercer escalón terapéutico.

La tiazolidinediona podría considerarse como alternativa tras metformina en pacientes seleccionados sin riesgo de cáncer de vejiga, descompensación cardíaca o riesgo de osteoporosis.

Simplificar la medicación

Ante cualquier pauta, se recomienda simplificar la medicación para evitar la polifarmacia, que empeora el cumplimiento.

Desde la oficina de farmacia se puede hacer un seguimiento de la diabetes tipo 2 de todos los pacientes que, por cercanía, facilita conocer mejor cómo evoluciona esta. Además, el farmacéutico puede detectar el mal cumplimiento de la medicación y puede aconsejar medidas que ayuden a un mejor control de la enfermedad.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Juan Carlos Mata Padilla,  Ana Amate Garrido, Juan Carlos Diaz Fernández-Montes, Jesús Santiago Toscano, Francisco García Lanzas y María Hayon Ponce, del Hospital de Ceuta.

Ester Crespo

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